El presidente del Comité Organizador de FIMMA defiende la apuesta de FIMMA + Maderalia por profesionalizar aún más el perfil del visitante y mejorar la experiencia de compra de cara a su próxima edición, del 10 al 13 de noviembre en Feria Valencia.
València, 17 de febrero 2026.- La próxima edición de FIMMA + Maderalia no será solo un escaparate comercial, sino el reflejo de una transformación profunda en la industria de la madera en España. Así lo plantea Santi Riera, presidente de FIMMA —Feria Internacional de Maquinaria y Herramientas para la Madera— y empresario de larga trayectoria en el sector a través de su firma Rierge, que sitúa el certamen como respuesta a dos grandes retos del sector: la escasez de mano de obra y la digitalización.
En un contexto en el que la tecnología ha dejado de ser un complemento para convertirse en el eje de la rentabilidad, Riera subraya el papel de la feria como punto de inflexión: “FIMMA 2026 contribuirá decisivamente a que tengamos una industria más automatizada, eficiente y competitiva”. Entre las principales novedades, destaca la estrategia para atraer perfiles técnicos —directores de fabricación y responsables de producción— y no solo perfiles directivos. El objetivo es claro: mejorar la toma de decisiones en la compra de maquinaria. Para ello, la feria incentivará la estancia en València de estos profesionales, favoreciendo un análisis más profundo de las soluciones tecnológicas.
Dada la volatilidad del mercado global, ¿cómo evoluciona la contratación para 2026 y qué indica sobre la confianza del sector?
La contratación avanza a un ritmo superior al de anteriores ediciones, lo que refleja una estabilidad notable. Estamos creciendo tanto en número de expositores como en superficie ocupada. Un indicador clave es el regreso de empresas italianas, cuya presencia confirma que FIMMA es un termómetro del mercado europeo y que existe un clima de oportunidad en España para presentar grandes innovaciones tecnológicas.
El comité ha decidido poner el foco en el responsable de producción. ¿Cómo impacta esto en el retorno de la inversión?
El error más caro es comprar una máquina que luego la fábrica no sabe o no quiere utilizar. Por eso queremos que el director de fabricación pernocte en València. No se puede evaluar una solución tecnológica en una visita de cuatro horas. Si conseguimos que el personal técnico pruebe la maquinaria, analice sus prestaciones y valide la inversión, la decisión final será mucho más sólida. Estamos trabajando en medidas concretas para facilitar esas estancias y alinear a todo el equipo con la inversión.
Ante la escasez de mano de obra, ¿qué soluciones están marcando la tendencia?
La automatización total. Ya no hablamos de máquinas aisladas, sino de líneas inteligentes que conectan diseño y producción mediante almacenes automatizados. El objetivo es que el material recorra todo el proceso —corte, mecanizado, taladrado— sin intervención manual. Además, el servicio postventa está evolucionando hacia modelos remotos. La formación online y el control a distancia permiten reducir costes y mejorar la eficiencia. Para el cliente, esto se traduce en menos paradas y menor coste de mantenimiento.
La elección de noviembre ha generado debate. ¿Por qué esa fecha?
Noviembre y la parte final del año es donde se toman las decisiones de compra para el ejercicio siguiente. Además, nos permite garantizar los mejores pabellones, accesos y logística. Y eso, para un certamen de estas características, es clave. València sigue siendo la opción más profesional y cómoda para el sector.
¿Qué se pierde un profesional que decide no asistir a FIMMA 2026?
Se queda fuera del ecosistema tecnológico. La feria es el único lugar donde se puede contrastar la realidad de las soluciones, comparar proveedores y entender el verdadero impacto de la automatización. No asistir es renunciar a herramientas clave para la competitividad futura.
¿Cuáles son los pilares de la próxima edición?
FIMMA 2026 se articula en torno a tres grandes ejes: la expansión hacia nuevos mercados, el salto tecnológico y el impulso de la construcción en madera. Son los factores que marcarán la competitividad del sector en los próximos años.
¿Cómo se concretan estos ejes en la feria?
En internacionalización, estamos focalizados en el norte de África y el arco mediterráneo. Parte del presupuesto se destinará a facilitar la estancia de compradores internacionales, posicionando València como punto de conexión entre mercados.
En tecnología, vivimos el paso del hardware al software. Hoy, entre el 30% y el 40% de la inversión en I+D se destina al desarrollo de software. La máquina es el soporte de un sistema inteligente basado en conectividad y monitorización en tiempo real.
Y, por último, la construcción en madera será uno de los grandes protagonistas. No solo como sector emergente, sino como vía de diversificación para empresas tradicionales que buscan mayor valor añadido.

