El presdiente de la cita de tecnología y maquinaria, FIMMA, Santiago Riera sitúa la visita al certamen como una necesidad estratégica para el profesional ante la acelerada evolución tecnológica, la presión sobre los costes y la falta de mano de obra cualificada
La asistencia a una feria profesional ha dejado de ser para la industria de la madera, el mueble y la carpintería una cuestión de agenda o de cortesía institucional. En un escenario marcado por la rápida evolución tecnológica, la presión sobre los costes y la dificultad creciente para encontrar profesionales cualificados, conocer de primera mano las soluciones que están transformando la producción se ha convertido en una necesidad para mantener la competitividad.
Así lo plantea Santiago Riera, presidente de FIMMA, Feria Internacional de Maquinaria y Tecnología para el Mueble, la Carpintería y el Interiorismo, ante la próxima celebración de FIMMA + Maderalia 2026. El presidente de FIMMA considera que el ritmo de innovación experimentado por los fabricantes durante los dos últimos años hace especialmente relevante que los profesionales se acerquen al certamen para conocer qué tecnologías están ya disponibles y cómo pueden aplicarse a sus empresas.
“Las soluciones que vamos a encontrar en la feria son el resultado de un ciclo de inversión e innovación muy importante. Hay tecnologías que hace tres años no estaban entre las prioridades de las empresas y que hoy ya están operativas”, explica Riera.
La evolución del mercado hace que la visita tenga, en su opinión, un carácter cada vez más práctico. No se trata únicamente de conocer novedades, sino de comprobar hasta qué punto las instalaciones actuales están preparadas para competir con los nuevos estándares de productividad y eficiencia.
“Si no conocemos las herramientas que ya están disponibles, corremos el riesgo de que nuestra planta se quede atrás sin darnos cuenta”, advierte. La feria permite, en este sentido, comparar soluciones, analizar procesos y obtener una visión directa de hacia dónde se dirige la industria.
Para Riera, la información se ha convertido en un factor de competitividad. El desconocimiento de las tecnologías que han madurado en los últimos años puede traducirse en una pérdida progresiva de eficiencia frente a empresas que ya han incorporado automatización, digitalización o sistemas avanzados de control.
La tecnología frente a la falta de profesionales
Esta necesidad de actualización tecnológica coincide con uno de los principales problemas estructurales que afronta actualmente el sector: la falta de mano de obra cualificada.
La dificultad para encontrar profesionales especializados está obligando a las empresas a replantearse sus procesos productivos. La tecnología aparece así como una de las principales vías para reducir la dependencia de determinadas tareas y mantener la capacidad de producción.
“Ya no podemos pensar únicamente en contratar más gente. Tenemos que conseguir que la tecnología nos ayude a producir con los profesionales que realmente podemos encontrar”, señala Riera.
La automatización de operaciones repetitivas, la digitalización de los procesos y la incorporación de sistemas que facilitan el manejo de maquinaria permiten trasladar parte de la complejidad del proceso productivo a la propia tecnología.
El objetivo es que equipos cada vez más avanzados puedan ser gestionados de manera eficiente sin que cada operación dependa necesariamente de un elevado grado de especialización. “La tecnología tiene que ser un sistema facilitador. Si no encontramos determinados perfiles, necesitamos máquinas y sistemas que permitan que otros profesionales puedan trabajar con ellas de forma eficaz”, apunta.
Esta evolución convierte la inversión tecnológica en algo más que una estrategia de crecimiento. Para muchas empresas empieza a ser una condición para mantener su operativa y responder a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo.
De la máquina al ecosistema de información
El cambio afecta también a la propia concepción de la maquinaria. El modelo basado en incorporar equipos independientes está dando paso a instalaciones en las que máquinas, software y datos forman parte de un mismo sistema.
Para Riera, la industria ya no demanda únicamente “hierro”, sino información y capacidad de control. Saber dónde se encuentra un pedido, conocer el rendimiento de cada fase de producción o anticipar una avería tiene una repercusión directa sobre la productividad.
“Lo importante ya no es solo qué máquina tienes, sino qué información eres capaz de obtener de ella y cómo utilizas esa información para tomar decisiones”, explica.
La trazabilidad, el mantenimiento preventivo y el control de los procesos permiten reducir tiempos improductivos, mermas y errores, al tiempo que facilitan una planificación más precisa. También adquiere una importancia creciente la conexión entre el diseño y la fabricación, integrando el software de oficina técnica con los equipos de producción.

“Estamos pasando de comprar una máquina a construir un ecosistema de información. Y eso es lo que realmente puede cambiar el margen de una empresa”, señala Riera.
En este nuevo escenario, la innovación ya no puede medirse únicamente por las prestaciones de un equipo. Su valor depende también de su capacidad para integrarse en el conjunto de la producción y convertir los datos que genera en decisiones.
De ahí otra de las ideas centrales que Riera quiere trasladar al sector: “La verdadera innovación no es la máquina, sino la inteligencia que la hace productiva”.
Una visita para tomar decisiones
La comunicación previa al certamen adquiere también una importancia estratégica. Riera considera necesario que las empresas expositoras anticipen sus novedades y expliquen qué problemas pueden resolver para que el profesional llegue a FIMMA + Maderalia con una agenda concreta.
“Tenemos que crear noticias, tenemos que hacer ruido antes de la feria y conseguir que el profesional venga sabiendo qué puede encontrar y qué le interesa ver”, apunta.
El objetivo es que el tiempo en Feria Valencia se dedique a algo más que a descubrir novedades. La visita debe permitir encontrar respuestas a algunos de los principales retos que afrontan hoy las empresas: cómo producir con menos recursos, cómo afrontar la falta de profesionales, cómo reducir costes o cómo ganar control sobre los procesos.
En este contexto, FIMMA + Maderalia 2026 se plantea como una cita especialmente relevante para una industria que está cambiando a gran velocidad. La feria permitirá conocer tecnologías desarrolladas durante un intenso ciclo de innovación y, sobre todo, contrastar su aplicación con las necesidades reales de cada empresa.
Porque, para Riera, no acudir también tiene consecuencias. “La feria ya no es una visita de cortesía. Es una necesidad para saber dónde estamos, hacia dónde va el sector y qué tenemos que hacer para seguir siendo competitivos”.
Y es precisamente ahí donde reside el llamamiento al profesional: venir a FIMMA ya no es solo una oportunidad para conocer lo que viene. Es una forma de saber si la propia empresa está preparada para lo que ya está aquí.




